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Conoce Viña del Mar, como un poema de Pablo Neruda

América

  

La ciudad chilena de Viña del Mar es una de las ciudades más turísticas de Chile y un destino obligado en América del Sur. Viña del Mar, sin embargo, no es del tipo de focos turísticos que solemos imaginar; es más bien una ciudad encantadora, acogedora, que si bien se encuentra en un proceso de crecimiento e innovación en lo referente a infraestructuras hoteleras, turísticas y comerciales, no por ello deja de ser un lugar maravilloso donde resguardarse en paz y tranquilidad. Uno de los ejemplos más acertados para describir esa paz, además de una gran belleza, es el Jardín Botánico Nacional. El emplazamiento fue creado en 1951 y guarda la flora típica de Chile. Además es el sitio perfecto para formarse en la cultura medioambiental.  Buenos horarios y mejores precios, cuenta también con varios caminos a través de los que pasear, además de zonas adecuadas para hacer comidas en familia. Una de las zonas más bellas es el lado sur del jardín, donde desembocan algunas lagunas y se han creado varias cuevas artificiales. Se han erigido puentes venecianos que proporcionan al lugar un aire aún más especial.

El Palacio Presidencial es también otro lugar que visitar en Viña del Mar. De la construcción original quedan aún los cañones que sirven de adorno en los jardines. El edificio fue inaugurado en 1930 y consta de tres pisos y un sótano. Salones, comedores y amplias terrazas escalonadas dan un ambiente suntuoso, pero de un gusto exquisito. En la segunda planta se ubica el dormitorio del Jefe de Estado y otras habitaciones, que suman ocho habitaciones. Y el último piso, que llama más la atención al estar distribuido en dos torres, tiene hasta un observatorio. Al ser un edificio destinado al Jefe de Estado ha tenido una gran variedad de dueños e inquilinos, por lo que aún no ha sufrido demasiados cambios a lo largo de los años. El valor del Palacio Presidencial es tal que en el año 2005 fue declarado Monumento Histórico Nacional.

El Castillo Brunet fue construido por el arquitecto francés Alfredo Azancot para la familia Brunet. Es curioso porque posteriormente se le incluyeron detalles arabescos, lo cual choca radicalmente con las gárgolas de madera o los guerreros romanos de yeso. Es más, en su interior hay una mezquita. Actualmente el edifico funciona como un hotel o como centro de eventos.

Para los más playeros la Playa Reñaca es una de las preferidas por los turistas. Aguas limpias y cálidas, suelen atraer a multitud de amantes del surf a disfrutar del oleaje. Además, también hay sectores de la playa destinados a la pesca. Es una zona orientada a la oferta turística. Aunque la creciente infraestructura hotelera no le quita encanto, es común hospedarse en la playa entre los visitantes. Sobre todo porque una vez cae la noche surge un ambiente festivo fantástico, en especial en verano.

Playa Reñaca

Playa Reñaca

La Playa Blanca es otro punto turístico ya que tiene un hermoso paisaje, sin embargo no es buena idea bañarse, pues el oleaje es muy fuerte y se crean muchos remolinos. Un paseo más que ideal.

¡Y cómo no, el Mirador Pablo Neruda! Se trata de un pequeño mirador en honor al fantástico escritor chileno que ofrece una maravillosa vista del paisaje, tan ideal que te saldrán solos los versos.

¿Se te ocurre un sitio mejor para visitar? Participa en este concurso y vete a dónde quieras. ¿Quizá la preciosa ciudad de Viña del Mar?



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