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Las 20 preguntas que te harán en una entrevista de trabajo

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La vida laboral se ha convertido en estos tiempos de crisis en una lucha constante, conseguir una entrevista de trabajo puede ser toda una hazaña y no digamos salir de ella contentos. Las entrevistas personales son un punto de inflexión de los procesos de selección de cualquier empresa. Habitualmente, a dichos encuentros únicamente llegan los candidatos mejor preparados o cuyos perfiles mejor encajan en lo que requiere la empresa.

¿Esto que implica? Lo cierto es que partimos desde una cierta ventaja. Veamos, si a la entrevista llegan sólo unos pocos y nosotros estamos entre ellos es que hemos pasado el resto de filtros anteriores. Sin embargo, ahora llega la parte más difícil, convencer personalmente de que somos nosotros y no cualquiera de los demás quienes deben ocupar el puesto vacante. Aunque a veces escogen a las personas menos indicadas para el puesto de trabajo que lo harán todo al revés.

La mayoría de las entrevistas de trabajo siguen unas determinadas pautas y, de una manera u otra, se hacen preguntas muy similares de cuyas respuestas se extraerán los datos con los que nos compararán con los demás candidatos potenciales.  

Más que querer que expliquemos detalles de nuestro currículum, que también, lo que desean los entrevistadores es que mostremos nuestra personalidad, si tenemos resolución y si podemos ser los compañeros y/o empleados idóneos para las tareas que se deben llevar a cabo.

Veamos qué preguntas son las principales en las entrevistas de trabajo y cómo podemos salir de ellas, quizá, con un nuevo empleo.

 

 

1 ¿Cómo te describirías?

Es una pregunta muy abierta en la que se pretenden comprobar dos cosas. Por un lado, nuestra capacidad de reacción pues no es tarea sencilla responder una cuestión tan amplia. Por otro lado, se pretende averiguar si encajamos en el puesto de empleo que se ofrece. Por norma, los entrevistadores tienen una idea clara y preconcebida del tipo de persona que es adecuada para el trabajo.

Si no vamos preparados para esta pregunta lo primero que debemos hacer es mantener la calma. Y es que las dudas y los nervios se transmiten y es algo por lo que es muy fácil que nos terminen descartando.

¿Cómo podemos responder al ¿cómo te describirías? Siendo honestos, pero dejándonos en un lugar alto: ‘Soy una persona dinámica, con iniciativa y que se compromete con su trabajo. Además, me motiva trabajar en equipo y aprender nuevas técnicas con las que mejoras mis habilidades día a día y afrontar nuevos retos y oportunidades’.

 

2. ¿Cuál es tu mayor defecto?

Los entrevistadores están muy hartos de esas respuestas de doble filo y tan típicas como son: ‘Soy muy perfeccionista’ o ‘exijo mucho de mi trabajo’. Por lo que es vital que huyamos de estas contestaciones y demostremos un poco de humildad.

¿Qué podemos decir? Lo que impresiona es cuando confesamos una debilidad auténtica y a la vez hablamos de cómo nos hemos esforzado o seguimos esforzándonos para corregirla. Una idea que proponemos es hablar de cómo nos despistamos a la hora de realizar los informes y cómo, para solucionarlo, hemos tomado la determinación de establecer un calendario en nuestro ordenador para tenerlo todo bajo control.

 

3. ¿Cuáles dirías que son tus puntos fuertes?

Resulta evidente que no se debe hacer así, pero a veces tendemos a alabar aspectos de nuestro carácter que poco o nada tienen que ver con el puesto de trabajo para el que nos postulamos. Antes de responder hay que pensar qué competencias y capacidades son importantes para desempeñar el puesto.

Tampoco vale con soltar una lista de virtudes. Es importante que las relacionemos con ejemplos de nuestra vida laboral anterior y de cómo nos han servido para llevar a cabo las labores diarias.

 

4. ¿Qué aspectos no te gustan de un jefe?

¡Cuidado! Es una pregunta muy, pero que muy, tramposa. La respuesta que demos nosotros, así como el resto de candidatos, servirá para hacer una enorme criba. Identificar este tipo de cuestiones es trascendental para superar la entrevista positivamente.

¿Cómo podemos contestar a esta pregunta? Sin acusar a nadie de ser un inútil como jefe. ‘Mi vida profesional me ha llevado a trabajar con diferentes jefes, quienes tenían sus diferentes estilos y metodologías. En cualquier caso, me he adaptado con soltura y he aprendido algo de cada uno’.

En tu fuero interno continuarás maldiciendo a ese jefe que era de todo menos un líder. Pero eso debe quedar ahí, en tu fuero interno.

 

5. ¿Por qué estás interesado en este puesto?

En este momento los candidatos debemos demostrar cuánto sabemos de la empresa. Hacer notar que nos gusta cómo funciona la compañía y los valores en los que se basa ese mismo funcionamiento.  Lo ideal es que relacionemos esos conocimientos empresariales con nuestras motivaciones y nuestra experiencia.

 

6. ¿Por qué eres la persona ideal para este puesto?

Aparte de aclarar que cumplimos con los requisitos que se especificaron en la oferta de empleo, es muy valioso que definamos nuevas virtudes que podamos ofrecer a la empresa y que serán muy útiles para la misma. Buscaremos dos cualidades y las destacaremos como dos argumentos de peso para que se decidan por contratarnos a nosotros y no a otro candidato.

 

7. ¿Por qué dejaste tu trabajo anterior?

Hay muchas razones por las que alguien ha podido dejar su último empleo y no siempre tienen que estar relacionadas con tensiones o situaciones desagradables. De cualquier modo, en ningún momento podemos dejar entrever que tuvimos problemas con nuestro ex jefe o confesar el desagrado que nos produce.

Para responder a esta farragosa pregunta proponemos tres réplicas:

‘La empresa tomó nuevos caminos y tanto mi visión como mi papel en la misma también tomaron otro rumbo.’ Si es que nos fuimos porque lo decidimos nosotros.

‘Mi superior y yo dejamos de tener sintonía en nuestras visiones por lo que nos pusimos de acuerdo para que me desconectara de la empresa.’ Si es que nos marchamos porque fuimos despedidos.

‘En esa empresa había tocado techo y tomé la determinación de tomarme un descanso y embarcarme en nuevos proyectos’. Una tercera opción muy útil.

 

8. Cuéntame sobre tu formación

Como hemos dicho antes no les interesa especialmente qué o cuándo has hecho tal formación, carrera o curso. Describir lo que pone en el currículum es una pérdida de tiempo, si estás allí sentado es porque ya lo han leído. La intención de esta pregunta es averiguar aún más de ti mientras les explicas las razones que te llevaron a escoger esa profesión, ¿por qué tomaste esa decisión? ¿por qué elegiste esa especialidad? La pasión, los cambios tecnológicos, la creatividad, las posibilidades de estar en contacto con personas, la posibilidad de poder viajar con el trabajo… Hay miles de razones, pero recuerda que debe ser positiva.

 

 

9. ¿Crees que cuentas con la suficiente formación para el puesto?

A veces las preguntas son una prueba para probar nuestra capacidad de reacción. Lo cierto es que cuando uno aprende de verdad es cuando está enfrentándose a las labores de su empleo. Lo que se quiere saber es si tenemos resolución, seguridad y confianza en nosotros mismos. Si dudamos de nuestras capacidades… Malo.

Jugaremos con nuestra vida académica y profesional para asegurar al entrevistador que no hay mejor candidato que nosotros.

 

10. ¿Por qué has estado tanto tiempo sin trabajar?

Lo último que debemos dejar que piense el entrevistador es que hemos estado sin hacer absolutamente nada. Quizá porque hemos sido padres y hemos decidido quedarnos en casa, porque hemos sido despedidos y no hemos encontrado empleo antes, porque estuvimos estudiando de nuevo… Hay muchas razones por las que una persona puede haber estado un largo periodo de tiempo fuera del mercado laboral.

¿Cómo podemos responder? ‘He estado buscando trabajo durante meses, sin embargo, no he encontrado ninguna oportunidad que mereciese la pena. Entretanto, aproveché el tiempo para reciclar mis conocimientos.’ Mencionaremos todas aquellas actividades productivas que llevamos a cabo durante ese tiempo sin empleo: Un blog personal, cursos breves, trabajos como freelance, voluntariados…

 

11. No tienes la experiencia suficiente

Los primeros empleos son un auténtico desafío para los jóvenes que acaban de terminar sus estudios o que no han tenido ocasión de ganar experiencia. No te agobies, recuerda que si estás sentado en la silla es porque les gusta tu currículum, así que apóyate en tus virtudes y habilidades para que tu inexperiencia sea una cuestión menor. La falta de experiencia es algo que no podemos eliminar de un plumazo, pero sí transformar con el tiempo. La clave en este punto de la conversación es que desplacemos el centro hacia las fortalezas y destrezas que poseemos, haciendo notar que lo que perseguimos es, precisamente, el crecimiento personal y profesional.

 

12. ¿Por qué deberíamos contratarte?

Aquí se trata de hacer marketing y publicidad de uno mismo, pero siempre con honestidad y modestia. Si mentimos sobre algo, tarde o temprano se descubrirá, así que no merece la pena decir que sabemos manejar tal máquina, trabajar con equis programa o producir en base a metodologías sobre las que nunca antes habíamos escuchado.

Tenemos que convencer al entrevistador de que somos los mejores. ‘Evidentemente, la decisión final es vuestra, pero puedo decir que mi disposición y aptitudes encajan perfectamente en el puesto que se ofrece. Estoy realmente interesado en esta oportunidad y comprometido al 100%.’

 

13. ¿Por qué has cambiado tanto de trabajo en los últimos años?

Llegados a este punto el entrevistador intentará averiguar si somos de los que se marchan al poco tiempo. En la gran mayoría de los trabajos esto no interesa, por lo que nos veríamos descartados.  ¿Por qué? Porque la empresa invertirá en formación para nosotros a la que luego no podrá sacar rendimiento si nos vamos poco después.

Dentro de la sinceridad prudente debemos explicar cuáles fueron las razones por las que nos hemos visto expuestos a tantos cambios profesionales en un periodo de tiempo tan corto.

 

14. ¿No crees que tienes demasiada experiencia?

El entrevistador está exponiéndonos sus miedos. El hecho de tener una experiencia muy superior a lo que se requiere en el puesto hace pensar que nos vayamos a marchar en cuanto tengamos oportunidad. Además, puede pensar que corremos el riesgo de no adaptarnos a un perfil más bajo del que solíamos tener en anteriores trabajos o a formar equipo con grupos más jóvenes.

Nuestra misión al responder esta pregunta será hacer que desaparezcan sus preocupaciones y que estamos encantados de rodearnos de otras personas con nuevas ideas.

‘Es verdad, no obstante, creo que siempre se puede aprender de nuevo y no me entristece dar un paso atrás para volver a avanzar. La próxima vez, más lejos.’ Determinación, valentía y ambición.

‘Creo que eso es algo muy valioso porque puedo rendir mejor que otros candidatos y aportar soluciones por las que yo he pasado.’

 

15. ¿Llevarías a cabo un trabajo que no fuera de tu especialidad?

Es, básicamente, preguntarnos, ¿cómo de polivalente eres? Según el puesto de trabajo que se oferte puede ser un punto muy importante. Debemos ser sinceros, pero también pensar que en ocasiones nos negamos a probar nuevas cosas que luego, forzados, probamos, y nos encantan. Un no rotundo podría suponernos una puerta cerrada.

 

16. ¿Qué expectativas tienes de este trabajo?

Antes de entrar en la entrevista seguro que ya tenemos ideas preconcebidas de lo que esperamos si conseguimos el empleo. ¿Qué podemos comentar a este respecto? Que esperamos crecimiento y aprendizaje, buen ambiente entre los empleados, coger más experiencia…

 

 

17. ¿Estás dispuesto a desplazarte de manera ocasional a otras ciudades o países?

No hay una respuesta ideal. Sólo vale la sinceridad y la respuesta variará en función de tus circunstancias familiares en la mayoría de los casos.

 

18. ¿Tienes experiencia en la relación de proyecto en equipo?

La predisposición que tengamos para trabajar con otros compañeros es un factor que se valora mucho en según que trabajos. No debemos exagerar ni mitificar el trabajo en equipo, sino, simplemente, ofrecer una respuesta natural. A menudo durante la época estudiantil se llevan a cabo numerosos trabajos en equipo y eso nos acerca en gran medida a lo que podemos llegar a encontrar en el mercado laboral. El que se escaquea, el que no escucha otras propuestas, el chapuzas, el que se agobia y pone en tensión a todo el grupo…

 

19. ¿Te llevas trabajo a casa?

Este momento es muy importante porque es cuando zanjamos que hay un horario laboral y una vida aparte y privada. Eso sí, tampoco sobra destacar que si en ocasiones excepcionales hay que quedarse hasta tarde o llevarse trabajo a casa puede hacerse.

 

20. ¿Cuáles son tus aspiraciones salariales?

Estamos en un punto delicado de la conversación. A veces sabemos de antemano el sueldo, pero en otras ocasiones se abre un baremos tan amplio que no sabemos en qué cifra movernos. La experiencia y el currículum son factores fundamentales para optar a cifras más altas. Tenemos que pensar y saber de antemano qué estamos dispuestos a aceptar y en qué sueldos se mueven otras personas con perfiles similares en los mismos puestos.

 

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Comentarios
  1. Ángel Adrian: Agosto 24, 2017

    Muy bueno

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